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¡Bienvenid@s!

Aún cuando los temas y materiales aquí publicados puedan ser usados con tranquilidad por los miembros de la Iglesia, aclaro que éste no es un sitio oficial de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Y si quieres contactarme puedes hacerlo:

Vía mail: ajchinchilla@gmail.com

6 may 2009


Tres días y tres noches

Así respondió Jesús a los que buscaban señal: «… como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches» (Mateo 12.40).

No obstante, cuando Jesús les habló a Sus discípulos acerca de Su resurrección, Él dijo que resucitaría «al tercer día» (Mateo 16.21; 17.23; 20.19; énfasis nuestro). Vemos el cumplimiento de esta aseveración en Lucas 24.6–8, 13–27. Hasta donde se puede distinguir, «Jesús solo estuvo un día completo, dos noches completas y partes de otros dos días en el sepulcro». ¿Por qué dijo, entonces, que Él estaría «tres días y tres noches» en el sepulcro? J.W. McGarvey dio la siguiente explicación:

… según la manera de calcular el tiempo de los judíos, parte de un día era todo un día, cuando este ocurría al comienzo o al final de una serie; de [Jesús] se dijo correctamente que estuvo tres días en el sepulcro. Los judíos tenían tres frases [que son las siguientes:] «al tercer día», «después de tres días» y «tres días y tres noches», que significaban lo mismo; esto es, tres días, de los cuales dos podrían ser fracciones de día. Con estos, los tres días y noches enteros se contarían como cuatro días, a menos que el cálculo comenzara a la puesta del sol, que era cuando exactamente comenzaba un día [Hechos10.1–30]. Vea ejemplos de la manera como los judíos calculaban el tiempo en [1o Reyes 12.5, 12; Ester 4.1, 16; Mateo 27.63–64]

¿Quienes son los Lamanitas?

Por Richard O. Cowan

Los Santos de los Últimos Días podrán apreciar mejor el destino profético de los lamanitas actuales, al tener un conocimiento correcto de quiénes son en realidad. Al escribir sobre este tema, Dean L. Larsen, Presidente de la Misión del Sur de Texas, observó:

Hay personas que, después de leer la historia de la maldición de los lamanitas, han sacado en conclusión que aquellos que conocemos como lamanitas en la actualidad, son los descendientes directos de (sólo) la progenie degenerada de Laman y Lemuel. Otros tienen el concepto de que existen dos líneas paralelas señaladas en la historia del Libro de Mormón; una que representa los descendientes de Laman y Lemuel la cual continúa hasta hoy, y la otra que representa la simiente del favorecido Nefi; línea que terminó aproximadamente 420 D.C.

Si esto fuera cierto uno tendría una buena razón para sentirse avergonzado al obsequiar una copia del Libro de Mormón a un lamanita y decir: "Esta es la historia de vuestros padres." Sin embargo, Larsen señala que las supuestamente separadas líneas nefitas y lamanitas, periódicamente convergieron, y que por "prolongados períodos de tiempo . . . no hubo dos líneas, sino sólo una."

4 may 2009


Resolución

Parece ser una característica de las reuniones de testimonio de los meses de diciembre y enero que escuchemos a muchos miembros hacer mención de ellas en sus testimonios como "la última reunión" o "la primera reunión" del año, según se trate. Entonces llega el momento de hablar de evaluaciones y metas.
Lamentablemente, en muchas ocasiones, estas metas no pasan de ser una simple expresión de deseos, que, aunque sinceros, pasados los festejos y con el transcurrir de los días, pasan al olvido y el futuro nos sorprende sin estar firmes sosteniendo el timón de nuestras vidas.

El 2 de enero de 1891, el élder John A. Widtsoe, siendo en ese entonces un joven emigrante noruego de 19 años, se sentó en su casa de Logan, Utah, y escribió lo siguiente:
"Me he dado cuenta de que soy tan débil como los demás mortales, tal vez más que la mayoría; y comprendo que sólo es feliz el que tiene un corazón puro, la conciencia tranquila, ama a Dios y obedece Sus mandamientos. También pienso que la felicidad en la vejez consiste en mirar hacia atrás y no hallar pecados graves, pero sí en haber tenido el valor de satisfacer los deseos más nobles del alma humana. Y como sé que mi vida no ha sido hasta ahora como me hubiera gustado que fuese, me fijo estas normas de conducta basándome en las cuales trataré de conducirme, y deseo que el Señor Todopoderoso me ayude en esta empresa."


Manteniendo viva la
magia en el matrimonio


Con las crecientes responsabilidades, la vida suele volverse muy agitada. Niños, trabajo y llamamientos en la Iglesia van requiriendo cada vez más atención y muchas veces la relación del matrimonio inconscientemente va perdiendo lugar en la lista de prioridades.
Pero hay que tener en cuenta que los niños crecen y se van, llega el retiro en el trabajo al igual que los relevos en los llamamientos eclesiásticos. Entonces, cuando más deberíamos disfrutar de la vida con nuestro cónyuge, nos encontramos con una realidad: que hemos descuidado peligrosamente nuestra vida matrimonial.


“Y vivieron felices
para siempre...”


Al leer o escuchar la frase del título, a veces pensamos y nos preguntamos si realmente es posible que la relación matrimonial sobreviva al paso del tiempo.
Algunas ideas escuchadas en matrimonios felices (y no estamos hablando de parejas ideales que son “perfectas”) pueden ayudarnos a ver en dónde estamos y qué podemos mejorar.


Descubran que cosas pueden hacer para hacer feliz al otro

Como en ningún otro lugar la regla de oro es la base para saber qué hacer a fin de que nuestra relación prospere: “todas las cosas que queráis que haga [vuestro cónyuge] con vosotros, así también haced vosotros con [él o ella]“. (Mateo7:12)
A veces las personas proyectan en los demás sus propios sentimientos y tienen la tendencia a escucharle basando la interpretación de lo oído en sus propias experiencias.
Es decir, que pensamos que sabemos lo que nuestro compañero quiere.
Pero sabiendo que cada individuo es diferente, se entiende que lo que hace a uno feliz no necesariamente le debe gustar al otro.
Si se toma el tiempo para buscar lo que realmente necesita su cónyuge y lo hace para que se sienta bien, la relación florecerá.


Primer llamamiento,
el desafío de todos


Por Karina Michalek de Salvioli

Cuando conocemos el evangelio nos maravillamos al ver como las personas se enseñan unas a otras. Tenemos la leve sospecha que tanto discursantes como maestros tienen una formación académica por detrás.

Pero al poco tiempo de bautizarnos el misterio se devela: salvo honrosas excepciones nadie es maestro de profesión. Entonces deducimos que los muchos años como miembros de la iglesia permiten a las personas aprender los principios del evangelio lo suficientemente bien como para sentirse capaces de enseñar.

Aceptamos gustosos convertirnos en Maestros Orientadores o Maestras Visitantes, porque en cierta forma nos recuerda a los misioneros que nos predicaron. Aunque el temor y los nervios nos traben el habla, estamos dando los primeros pasos en la enseñanza.

Pero toda nuestra teoría se desvanece cuando el obispo nos llama para tener una entrevista.

Sin tener idea del por qué de dicha entrevista, entramos al obispado con una gran sonrisa que va diluyéndose lentamente cuando escuchamos: “...hemos sentido, luego de orar, que el Señor desea que usted sirva en Su reino como maestro de la clase de..."....


Soy Ama de Casa
¿algún problema?

Por Karina Michalek de Salvioli

Hace un tiempo conversando con una amiga observamos que cuando nos preguntaban en la escuela de nuestros hijos a qué nos dedicábamos, si respondíamos ama de casa casi todos reaccionaban de manera similar: “-ah. . . una simple ama de casa. Estás TODO el día en tu hogar y tenés tiempo disponible para cualquier cosa, ¿no?”
Si leemos la definición que nos da Wikipedia entendemos que la gente nos mire como diciendo:- “pobrecita esta mujer”
La famosa enciclopedia libre de la web dice:

Una ama de casa es considerada en la cultura occidental tradicional como la mujer que tiene como ocupación principal, el trabajo en el hogar con los quehaceres cotidianos tales como el cuidado de los hijos, la limpieza de la casa, la compra de víveres y otros artículos, la preparación de los alimentos, la administración parcial o total del presupuesto familiar, y un largo etcétera.(como si estuviéramos desconectadas del mundo)
Es normalmente un trabajo no remunerado, al menos de manera directa. Del ama de casa se esperan tradicionalmente muchas cosas, pero sobre todo abnegación cuyo significado es literalmente "negarse a sí mismas" en aras de la familia tradicional, especialmente para proteger a los hijos. Así pues, no es sorprendente que el feminismo (yo agregaría muchas personas) cuestione fuertemente dicho rol tradicional del ama de casa, y busque cambiarlo.


El Amor de una Madre
Por el Pte. David O. McKay

Hace algún tiempo, en un hermoso sueño vi a mi madre. Parecía feliz y hermosa como cuando consolaba y criaba a diez hijos en el querido hogar de nuestra niñez, hace muchos años. El sueño es mío. No es de importancia cuando aconteció. Pero el gozo que sentí de estar una vez más con ella me pareció tan real que difícilmente podía creer que sólo era un sueño. Ojalá pudiera soñarla con más frecuencia, porque únicamente en los sueños podemos conversar acerca de mi niñez y adolescencia, cosas que aprecio más que nunca por estar asociada mi madre con ellas.


¡Cuán afortunado es aquel hombre que puede ir a su madre y compartir su alegría evocando recuerdos de los años que pasaron juntos, o recibir de nuevo su inspiración y orientación diaria! ¡Tres veces afortunada es aquella joven en cuya vida se manifiesta constantemente la influencia pura y abnegada de una madre amorosa!


Cultivemos la Reverencia desde el hogar

Nuestra responsabilidad como padres es lograr que nuestros hijos comprendan que una actitud reverente también es una demostración de amor por el Salvador

"Los Santos de los Últimos Días deben ser las personas más reverentes en toda la tierra,"--dijo el Presidente Spencer W. Kimball Entonces ¿dónde, empieza la reverencia?, y ¿cómo podemos desarrollarla?

El hogar es la clave de la reverencia, como lo es de todas las demás virtudes divinas. El comportamiento aprendido en el mismo determina el comportamiento en las reuniones de la Iglesia.

Un niño que ha aprendido a orar en su casa, entiende que debe estar tranquilo durante las oraciones en la capilla. Del mismo modo, cuando las noches de hogar son parte de sus vidas, los niños saben que hay ocasiones especiales, no sólo en la Iglesia sino también en su casa, en donde aprendemos sobre nuestro Padre Celestial y cuando todo el mundo necesita prestar atención. No podemos esperar que las maestras de la Primaria asuman toda la responsabilidad de hacer que nuestros hijos entiendan el concepto de reverencia. Ellas son una gran ayuda para reafirmar lo aprendido en el hogar.


La importancia de la GRATITUD en nuestro hogar.

El ser agradecidos nos lleva a la acción, al deseo de corresponder, de hacer feliz a quien nos favoreció, de ayudar, de hacer algo y, en especial, de dar. La gratitud no debe ser una obligación sino un manantial natural en nuestro corazón.


En la actualidad es común un bombardeo desmedido en nuestros hogares de noticias que llevan como mensaje principal el descontento. Todos los medios de comunicación presentan constantemente informes y programas que exhiben la confusión y la amargura que parecen estar listas a precipitarse sobre nosotros. Al final del día el sentimiento que prevalece es la injusticia de la vida y de lo infelices que somos.

Si permitimos que esa onda de disconformidad vibre con tanta frecuencia en el seno de nuestro hogar sin contrarrestarla, muy fácilmente desarrollará raíces profundas en nuestros corazones y un temible enemigo para la felicidad y la unión de la familia puede aparecer: La Ingratitud. Nos vuelve resentidos, amargados, egoístas, y nos nubla la visión, algo demasiado peligroso para manejar en este viaje terrenal.